La globalización

08.02.2019

Los desplomes continuos en el crecimiento económico de los países desarrollados y el creciente desempleo que se experimenta a nivel internacional, son signos claros del fracaso de la globalización.
El persistente deseo de los dueños del capital de implementar un sistema de producción especializado y concentrado, caracterizado por la producción en serie y acceso a capital humano de bajo costo, ha provocado que la brecha se amplíe entre los países o regiones más ricos y los más ricos. Esta forma de conducir la globalización es la que la está condenando al fracaso.
La razón es muy sencilla; por un lado, los mercados se han inundado con productos que tienen un costo de producción muy bajo, generando con ello ganancias atractivas debido a que el diferencial costo-precio es significativo. Por otro lado, un sistema de producción basado en bajos costos implica que desea contratar mano de obra barata, con lo cual se inicia el desequilibrio en el mercado, ya que los trabajadores -que a su vez son consumidores- tienen menos recursos económicos para consumir los productos que se ofertan en el mercado. Esto tiene un efecto mayor con el tiempo; por la falta de recursos económicos, los consumidores no pueden agotar la totalidad de los productos que se ofertan, por lo que las empresas recortan la producción; en consecuencia, las plantas producen por debajo de su capacidad productiva y como resultado se genera desempleo. Este círculo vicioso es inducido por el creciente deseo de concentrar la producción en una región específica, empleando la capacidad instalada al máximo y pagando salarios muy bajos.
De la globalización se pueden mencionar algunos aspectos relacionados con los resultados que se han obtenido de dicho proceso en el desarrollo de las regiones. Dentro de los factores positivos se destacan la difusión tecnológica y la innovación, los cuales se han considerado claves en el proceso de desarrollo. Asimismo, ha provocado que las regiones sean más productivas y como consecuencia puedan competir en el entorno global. Por otro lado, en lo referente a los efectos negativos, resulta claro que el proceso de globalización ha acentuado la polarización existente entre las regiones ricas y las más pobres.
Con respecto a México, al observar su crecimiento económico, se aprecia cómo la mayor parte de los efectos favorables de la globalización se han reflejado en la región central y norte del país; mientras que la región sur del país se aprecia un desempeño pobre. Sin embargo, se puede establecer que, independientemente de las desigualdades existentes entre las regiones durante el periodo de globalización, México ha mostrado un ritmo de crecimiento muy lento, o al menos insuficiente como para generar condiciones de bienestar en la mayoría de la población.
De esta manera, la globalización no ha coadyuvado en el desarrollo de las regiones de manera eficiente ni en el bienestar de su población; por el contrario, pareciera que las desigualdades las ha acentuado.
Para revertir estas desigualdades que se han hecho presente es necesario replantear la política económica cuya bandera debería ser el fortalecimiento del mercado interno, bajo un sistema de producción en donde los dueños del capital compitan en innovación y diseño, y no en bajos costos de los factores (compiten en precio) como presupone la globalización ¿Usted, qué piensa?

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